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Lunes, 20 de Agosto de 2018

Alonso Ramos Torrejón

ANDALUZ DEL AÑO 2015

Hijo de Alonso y de Carmen, ALONSO RAMOS TORREJÓN, que así se llama nuestro Andaluz del Año 2015, es el quinto de siete hermanos y nace en la localidad sevillana de Osuna el día 16 de Julio de 1953.

La mayor parte de su infancia la pasa en el Cortijo del Palmitero de la misma localidad, entre juegos con su primo y amigo inseparable con quien compartía casa. Soñaban que del pozo brotarían patatas fritas, les gustaba observar las cigüeñas en su migración, ver pasar la “cochinita” (que era el tren)… o cuidar una vaca… que años verdad Alonso??

Con la idea de una mejor vida, su familia se traslada un 26 de marzo de 1960 a la localidad valenciana de Bétera, donde en la Masía de Riera, ofrecerán trabajo a su padre como casero. Ya en tierras valencianas se impregna del olor a azahar. Todos los días, Alonso recorre largo trayecto entre campos para llegar a la Base militar, donde va a escuela y aprende el catecismo. Esto sucedería hasta 1963 cuando sus padres deciden mudarse al pueblo.

Al terminar el colegio empieza a trabajar y a jugar al futbol y con 18 años hace el servicio militar como voluntario en la Base militar de Bétera. Alonso totalmente integrado en la tierra de adopción, aprende la lengua valenciana, siempre sin perder sus orígenes.

Tanto fue el cántaro a la fuente, que termina conociendo y casándose con Conchín, una valenciana de pro, el día 24 de septiembre de 1977, dejando Bétera para trasladarse a la localidad de Moncada. (Hasta aquí, todo normal)

Una de las mayores sorpresas en la vida de Alonso es llegar un día a casa y ver a su mujer (la valenciana), escuchando una de sus cintas de flamenco…

Alonso y Conchín tienen dos hijos, Inma y Alonso (para seguir la tradición), a quienes transmite la alegría y el orgullo de sentirse andaluces y valencianos al mismo tiempo: compartir la pólvora en sus venas y visitando pueblos andaluces en largos viajes que daban para escuchar las canciones de La Niña de la puebla o El Cabrero…

En 1987 un sevillano, vecino de Moncada y amigo de la familia Alonso Barrera, le propone la idea de seguir la estela de otras localidades valencianas y crear un centro andaluz en la localidad. Empezaría la gran historia andaluza en Moncada: la Asociación Andaluza Rociera de Moncada. Toda la familia queda integrada en actividades de la Casa: su hija Inma bailaría en el cuadro y Alonso, Conchín y su hijo Alonso formarían parte del Coro.

Alonso empieza a vivir la andanza andaluza de Moncada como una gran familia, rodeado de gente que siente amor y devoción por las tierras sureñas… desempeña papeles de socio fundador, vocal del Coro rociero durante 10 añosm Vocal de cultura y relaciones públicas, alternando sus cargos de Vicepresidente y Presidente de la Asociación. Su pasión por el Rocío, le lleva a encargarse y responsabilizarse del montaje de éste durante muchos años. Si no hay presentador para los actos e intercambios de su Casa, ahí estaba Alonso para llevarlos adelante micrófono en mano…

Ya en FECA-CV, participa activamente en la elección del primer presidente Juan Garrido Mariñas; colaborador durante los cuatro años de la presencia de María García y vocal de los coros rocieros y voluntario para todas aquellas actividades de la Federación y fuera de ella en el Día de Andalucía, Feria de Abril en Valencia, Romería del Rocio, Coronaciones, procesiones… Ya en el mandato de Dña. Purificación Torres, sigue colaborando con los arreglos a la Virgen del Rocío, traslado de la Virgen y procesión de la Fonteta como fiel devoto “agarrao” a los varales.

Sencillo, afable y trabajador incansable, busca un pretexto para participar, se emociona viendo a su familia vivir la tierra andaluza como nacidos en ella, cuando su hija forma parte de la corte de honor de la primera Reina de la Casa y, como no, el nombramiento de Conchín Marco como camarista de la Virgen... y es que todo hace que pueda sentir su Andalucía más cerca…

Prodiga y discute con quien sea, que Andalucía no es solo fiesta, es su vida… que junto con Valencia, su mujer, hijos y amigos ya se siente más que afortunado. Y lo recuerda todos y cada uno de sus días, no habiendo celebración familiar que no termine con un cantecito y un baile.

Lamentablemente, en el último año, y por motivos de salud no ha podido colaborar todo lo que su cuerpo hubiera querido.

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