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Lunes, 20 de Agosto de 2018

Bartolomé Nofuentes

ANDALUZ DEL AÑO 2017

FotoSer considerado andaluz del año es todo un orgullo, al menos, para todos aquellos que llevamos a Andalucía en el corazón, eso es evidente; pero para nosotros aún es mayor orgullo el otorgarlo, el poder contar con andaluces y andaluzas que se lo han ganado a pulso, por su amor a Andalucía, por su trabajo por nuestra tierra y por haberse convertido en embajadores y embajadoras de nuestro andalucismo.

Bartolomé Nofuentes es un claro ejemplo de ello.

Tuvo que marcharse siendo tan sólo un adolescente de su pueblo natal, Cabra del Santo Cristo, junto a su hermano mayor. Tomaron una decisión valiente y generosa con la que querían construirse un futuro mejor, pero, sobre todo, con la que ayudar a su familia. Una familia humilde en la que mantener a cuatro hijos que querían estudiar era un esfuerzo prácticamente imposible. Y aunque ya hace más de 40 años que Valencia y Quart de Poblet se convirtieron en su hogar, nunca ha olvidado sus raíces, ni ha dejado de sentir a Andalucía como suya. Más bien, al contrario, el tener que marcharse le hizo forjar lazos aún más fuertes con su andalucismo, encontrando en la casa de Andalucía de Quart de Poblet lo que acababa de dejar atrás: su hogar, sus padres y su tierra.

Así, vivió de primera mano el papel que jugaban y juegan las casas de Andalucía, sintiendo lo que son, un hogar de acogida y de reencuentro con el sentimiento andaluz, un punto de apoyo para todos los andaluces que tuvieron que irse fuera, como él mismo. Y desde entonces, se ha esforzado por reconocer esa labor y sumarse a ella, siempre dispuesto a trabajar por las Casas y por su tierra.

Durante todos estos años como concejal de Quart ha colaborado con su Centro Cultural Andaluz, asistiendo orgulloso a todos los actos a los que ha sido invitado y tratando de apoyar su tarea. Y aunque son muchos los ejemplos que podríamos poner aquí, nos emociona especialmente su esfuerzo por organizar y facilitar viajes para visitar a nuestra Virgen del Rocío para todos aquellos que estamos lejos.

Evidentemente, siempre hemos podido contar con él en la FECACV, donde ha participado cada vez que se lo hemos pedido aportando su experiencia en nuestros encuentros, como fuimos testigos, sin ir más lejos, en las últimas jornadas en las que participó el pasado año, en Baeza, Córdoba y Granada.

Pero no sólo ha trabajado codo con codo con las casas de Andalucía, también se ha relacionado con muchas otras entidades que representan la cultura andaluza, estableciendo y reforzando los lazos entre todas ellas.

Especialmente, su labor se ha centrado en dos colectivos: los jóvenes y las mujeres, a los que ha querido poner en valor.

Nunca se ha olvidado de reconocer a la mujer andaluza, reclamando el papel que juega como un motor esencial para Andalucía, para mantener la cultura, las tradiciones y el espíritu andaluz. Un reto, el de darles la visibilidad y el lugar que se merecen, que se ha impuesto como propio.

También ha apostado por la juventud, especialmente por las y los jóvenes que conforman las Casas de Andalucía. Jóvenes que han nacido en la tierra que es la suma de la Comunidad Valenciana y de Andalucía, y que, por tanto, siguen fuertemente involucrados y ligados al andalucismo, muy consciente de que ellas y ellos son una garantía del futuro de las Casas y de la propia cultura andaluza.

Una labor que ha conseguido extender más allá de Valencia y de España, gracias a su cargo de diputado provincial de Proyectos Europeos de la Diputación de Valencia. Con lo que ha demostrado, una vez más, que su compromiso con Andalucía es inquebrantable, trabajando por su Valencia de acogida, pero favoreciendo siempre a la tierra que le vio nacer.

No es de extrañar que lo primero que hizo cuando llegó a Europa en calidad de diputado de Proyectos Europeos, fuera ponerse en contacto con las dos casas de Andalucía de Bruselas.

Tampoco es de extrañar que mientras atrae proyectos europeos para Valencia, trate de incorporar también a Andalucía o que se reúna con las diputaciones de las diferentes provincias para poner a su disposición su experiencia en materia de financiación europea. Lo que significa traer oportunidades para nuestras pymes, nuestros emprendedores, y para todo el tejido económico de la Comunidad, en definitiva.

Porque ese es otro aspecto que nunca ha perdido de vista: la gente que se quedó para luchar y hacer más grande Andalucía. Un esfuerzo que sabe que merece no sólo el reconocimiento de todos los andaluces, si no todo el apoyo que se les pueda ofrecer.

Y al final, el gesto definitivo es que ese amor por Andalucía no se lo ha quedado sólo para él, sino que lo ha ofrecido como el mejor regalo que podría hacer, transmitiendo ese sentimiento andaluz a su hija, quien, pese a haber nacido y crecido en Valencia, se siente incluso más andaluza que él, como el propio Bartolomé ha reconocido con orgullo.

Por eso, agradecidos como somos, hemos querido devolverle ese trabajo por Andalucía, ese amor y orgullo por su pueblo. Por considerar a Andalucía su familia, demostrándonos la misma generosidad y cariño que con sólo 16 años le hicieron dejar atrás su hogar.

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